LECHE, ¿BUENA Ó MALA?

Los humanos somos los únicos animales que bebemos leche tras nuestro amamamiento, pero, ¿Sabemos si esta faceta es buena para nosotros? Vamos a ver unos pros y unos contras sobre la ingesta de leche de vaca (enfocado sólo al tema nutricional).

Pros

  • La leche contiene todos los aminoácidos esenciales, entre ellos, la isoleucina (necesaria para la formación de la hemoglobina y para estabilizar y regular los niveles de energía y de glucosa en sangre), la leucina (que promueve la cicatrización del tejido muscular, la piel y los huesos) y la lisina, que tiene como función garantizar la absorción adecuada de calcio y, al igual que la valina, también presente en la leche, mantener un equilibrio adecuado de nitrógeno en los adultos. Además, la lisina ayuda a la producción de anticuerpos y a la formación del colágeno que constituye el cartílago y el tejido cognitivo.
  • Contiene propiedades beneficiosas demostradas científicamente para el sistema inmunitario, cardiovascular y digestivo.
  • Es rica en vitamina A, importante en el crecimiento, el desarrollo, la inmunidad y la salud ocular.
  • Promueve el crecimiento de la flora bacteriana intestinal.
  • Por su aporte en calcio, ayuda a fortalecer los huesos. Numerosos estudios muestran que los productos lácteos tienen claros beneficios para los huesos. Mejoran la densidad ósea en los jóvenes y bajan el riesgo de fracturas en los ancianos. Esto no está demostrado.
  • La leche contiene todas las proteínas, ácidos grasos y micronutrientes necesarios para nutrir a un ternero en crecimiento. Considerando que los músculos, células y órganos humanos son similares a los de un ternero, tiene sentido que los lácteos sean una buena fuente de nutrientes para las personas. Eso sí, para la época de desarrollo.

 

Contras

  • Las proteínas y el calcio de la leche de origen animal son difícilmente asimilables por los seres humanos, ya que estaría biológicamente concebida para amamantar a los animales de la misma especie.
  • Alto contenido en grasas saturadas y calorías.
  • Diversos estudios, indican que un alto consumo de leche de vaca está asociado a una mayor tasa de cáncer de mama, de colon y de estómago.
  • El consumo de leche de vaca y lácteos parece estar ligado a diversos trastornos del sistema reproductor de la mujer; entre ellos, tumores y quistes ováricos y secreciones e infecciones vaginales.
  • Numerosos estudios avalan la posibilidad de que exista una conexión entre el consumo de leche de vaca y el autismo en niños.
  • En adultos, un gran número de personas experimenta mejoras en el funcionamiento digestivo y tránsito intestinal al reducir o eliminar el consumo de lácteos.
  • Puede agravar la artritis reumatoidea, ya que los complejos antígeno-anticuerpo generados por la leche pueden depositarse en las articulaciones provocando su inflamación y entumecimiento.
  • Las explotaciones intensivas usan habitualmente piensos para alimentar a las vacas que contienen hormonas de crecimiento y antibióticos. Otros de los aditivos, que le dan un aspecto más blanquecino y cremoso, están relacionados con los problemas de acné, alergias o inflamaciones, según el PCRM.
  • Su contenido en grasas saturadas y caseína pueden aumentar los niveles de colesterol y agravar enfermedades coronarias.

 

Como todo lo referente a la alimentación en esta vida, puede que alguien le beneficie más ó menos el consumo de leche, lo que esta claro es que no podemos dejar pasar sus enormes inconvenientes para nuestra salud. Es verdad que la leche de vaca nos proporciona cosas necesarias para nuestro bienestar, pero esos beneficios podemos obtenerlos con otros alimentos que no tienen tantos efectos negativos:

  • Los aminoácidos como son la isoleucina, la leucina y la lisina podemos encontrarlos en cacahuetes, lentejas, garbanzos y guisantes verdes.
  • La vitamina A que encontramos en la leche la podemos obtener de forma vegetal del brócoli, patata, col rizada, espinacas, calabazas, albaricoques y mangos entre otros.
  • Para aumentar nuestra flora bacteriana intestinal podemos sustituir la leche por manzana, durazno, fresa, tuna, calabaza, semillas y granos entre otros.
  • Los frutos secos (como la almendra y la avellana), verduras (como cebollas, espinacas, col rizada y brócoli) y legumbres (como las judías blancas, garbanzos ó lentejas) son una buena fuente de calcio.

 

Fuentes:

http://bienestar.salud180.com

www.zonadiet.com

www.abc.es

http://mejorconsalud.com

http://alimentoscalcio.com/

www.nutricionsinmas.com

http://alimentosvitaminas.com

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